19 noviembre, 2019

MENTIROSOS

El pasado 07 de julio un fuerte movimiento telúrico sacudió la zona occidental de Guatemala. Nuevamente el departamento más afectado fue San Marcos. Desafortunadamente se contabiliza la muerte de una recién nacida y, numerosas familias que han perdido su patrimonio.

Otra vez la desidia, irresponsabilidad y el complot político de las instituciones del gobierno hacen caso omiso y ocultan la objetiva realidad. Ya el acuerdo estaba pactado, todos debían colocarse en fila, incluyendo a los medios de comunicación, para denominar a este fenómeno como simple “sismo” restándole incluso, importancia en los días subsiguientes. Juzgue usted. Claro, definirlo como terremoto tiene otras implicaciones, tanto políticas como económicas, y asumirlo como tal, dejaría al descubierto las perversidades corruptas y politizadas manejadas a partir de noviembre del 2012, y en consecuencia poco transparente ante la ayuda internacional.

Sin embargo lo sucedido el 07 de julio de 2014 debe ser catalogado ya como terremoto. Los cientos de casas destruidas, y los incontables damnificados son muestra de la fatalidad sufrida, y no se puede de forma sistemática y discriminada ocultar una evidente realidad. No hay que esperar decenas de muertos para declararlo como tal. 

Indignante fue la presencia de la comitiva gubernamental encabezada del Presidente y de la Vice-presidenta para los pobladores de San Pedro Sacatepéquez el 08-07, que como buenos fascistas invadieron de forma abusiva y arbitraria la superficie del parque de la localidad afectado por el terremoto mencionado, llegando al extremo de privatizar la información a los medios de comunicación local.

Es de entender la arremetida y abucheo sufrido por los gobernantes, en cuanto los afectados de este municipio trabajador comprenden que no fueron debidamente atendidos por el desastre pasado, simple y sencillamente por no ondear la bandera oficial, y ese sentimiento de descontento aún está en las entrañas de los afectados olvidados.

Hay que estar con los sentidos atentos para controlar que verdaderamente la ayuda se encause a quienes han sido afectados,  y no se vuelva a repetir la historia corrupta y politizada materializada en el fenómeno anterior, sin embrago, después del terremoto del 7 de noviembre del 2012, los pueblos afectados han demostrado que con trabajo y esfuerzo pueden sobresalir y, esta vez de seguro, no será la excepción.

 

“Con o sin el gobierno, la reconstrucción avanzará”.

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